domingo, 7 de noviembre de 2010

La cantidad de rumores inútiles
que un hombre puede soportar
es inversamente proporcional
a su inteligencia[1].

Rumores.
La reciente desaparición física del ex presidente Néstor Kirchner mostró una vez más – además de una enorme manifestación popular de afecto – que el pueblo argentino se encuentra permanentemente sometido a operaciones psicológicas[2] por parte de sus enemigos declarados: el poder financiero mundial a través de su brazo comunicacional[3] - que en nuestro país constituye el grupo Clarín y el diario de la oligarquía local La Nación - y sectores del ejercito y los servicios del inteligencia – que fueron justa y correctamente desplazados de sus cargos – y no creen en una sociedad construida sobre los valores de Verdad y Justicia. Pretenden desmoralizarnos que es nada más ni nada menos que lo que Néstor Kirchner llamaba el operativo desánimo para someternos a los designios del gran capital y su imperialismo del siglo XXI convirtiéndonos en una factoría que se dedique a exportar materias primas y recursos naturales para que los países centrales y colonialistas (EEUU, Inglaterra, España, Alemania. Italia entre otros) los manufacturen y nos los vuelvan a vender.

El hecho.
Todavía no se había dado sepultura al ex presidente cuando se echaron a correr rumores sobre el expresidentes que por respeto a la dignidad no reproduciré[4].

¿Qué es el rumor?
El término “rumor” proviene del latín “rumor - rumoris” y este de “rugitus”: ruido. Edwar Glover, el psicólogo que enseñó al pueblo inglés a defenderse de las operaciones psicológicas llevadas adelante por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, lo define como un “ruido intimidatorio”[5]. Constituye una de las técnicas especiales de las operaciones psicológicas y consiste en un informe específico sobre un asunto que interesa a mucha gente, de autenticidad dudosa y origen no comprobable que pasa de persona a persona, generalmente por vía oral[6]. La actualidad tecnológica facilita el instrumento y ha determinado que ahora se propague por vía correo electrónico. El rumor corre más de prisa y es más dañoso en momentos de tensión social[7]: la muerte del ex presidente cumple con el requisito. Es función de la importancia del asunto multiplicada por la ambigüedad de noticias en ese momento y la falta de hechos concretos. Aquí encuentra, la mano de obra desocupada de los servicios de inteligencia, el punto para operar: el digno, respetable e incuestionable hecho de velar al ex presidente a cajón cerrado fue manipulado para instalar el indigno rumor. Frade Merino, coronel de Artillería del servicio del Estado Mayor del Estado Español, explica que los rumores surgen en torno a pequeñas facciones de verdad que se deforman adaptándolas a una historia que concuerde con los deseos, odios o temores de la gente[8]. En este caso claro está, los profetas se valen del odio ya que el rumor se ve impulsado por este sentimiento, explotándose prejuicios, basado en la tendencia de mucha gente a creerlo, (el correo que circula termina diciendo: Es muy raro pero son los Kirchner). Concluye el citado autor del tratado sobre guerra psicológica que: “en realidad se les da crédito porque uno quiere creer en ellos”[9].

Como enfrentarlo.
Para enfrentar al rumor se deben tener en cuenta distintos principios. Analizaremos aquí solo los pertinentes al caso. El primero es que el rumor, para que sea aceptable, no debe tener conexión aparente con su verdadero promotor. Si se sabe cual es la mano que tiró la piedra y el interés que hay detrás de ella, pierde su valor. Por ello se fundamenta o se refuerza por medio de una autentificación de la supuesta fuente difusora – que claro está no es la real-. Como el rumor es una amalgama turbia de hechos dudosos, siempre le merecerá dudas a un interlocutor inteligente (como lo destacaba Schopenhauer). Así se explica que al escuchar un rumor, éste suele reforzarse con sentencias tales como: “me lo dijo de buena procedencia el marido de mi prima quien tiene un cuñado que es asesor del ministro”[10] Si se observa puede verse que ningún diario o medio de difusión masiva repitió la infamia por lo insostenible y para no ser vinculado al origen de ella. Vease que cuando la conductora nombrada lo hizo fue diciendo “saben lo que se dice en la calle …” modo subrepticio de hacerlo correr pretendiendo – sin ese resultado claro está - no quedar pegado. Por ello debemos investigar desde donde salió el rumor. Investigado esto nos encontramos con que el disparador del rumor fue el seprin. Este último es un portal de noticias que suele difundir información falsa –“pescado podrido” en la jerga periodística- a efectos de armar operaciones para ciertos sectores que los financian. Cuando el periodista de Indymedia Cristian Sanz relevó el portal informó: “muchas batallas políticas y algunas operaciones de prensa se desarrollan a través de este sitio, dejando a los ilusos lectores con la idea de que están leyendo periodismo de vanguardia, algo realmente falso. Este periodista ha analizado las predicciones e informaciones de Seprin durante casi 10 meses y pudo comprobar que el 80% de lo que publica resulta siendo falso. Estadística pura”[11]. El sitio se hizo conocido cuando convocó a un foro virtual a los cientos de agentes de Inteligencia que habían sido despedidos de la SIDE (secretaría de inteligencia del Estado) para que contaran sus secretos más incontables, producto de sus años de trabajo en la secretaría y es oportuno recordar que el significado de Seprin ha sido en sus comienzos Servicio Privado de Inteligencia, siglas que fueron cambiadas oportunamente por Alderete – su creador - trocando la palabra “Inteligencia” por “Informaciones. Con ello ya queda desacreditado el promotor. Por otra parte es necesario recordar que deben refutarse solo aquellos rumores que permitan hacerlo de un modo absoluto y concluyente[12]. Esto es así puesto que de otro modo la publicidad al rumor puede ser más peligrosa que el silencio. En el caso expuesto no existe posibilidad de mostrar el hecho que desacredite el rumor, razón por la cual se debe omitir toda respuesta al mismo y dejarlo morir en su indignidad. Frente a un sujeto que lo repita solo debemos expresarle nuestro desagrado por cuestionar una decisión que es propia de la familia y preguntarle si le parece correcto - frente a la muerte de un pariente suyo – que sean los terceros ajenos a la familia quienes definan el modo de velar y decidir el destino de sus restos. Si pretendemos la continuidad del proyecto que dirige CFK debemos estar preparados para soportar toda clase de indignidades, de parte del enemigo, sin que caiga nuestra fe y confianza en la victoria. Victoria para la que deberemos trabajar hoy más que nunca con todas nuestras energías.
[1] Arthur Schopenhauer.
[2] Conforme ya lo hemos expuesto desde hace tiempo en los siguientes artículos: Cabeza de Turco que puede leerse aquí: http://aminomelovasacontar.blogspot.com/
Derrotismo que puede leerse aquí http://aminomelovasacontar.blogspot.com/2009/10/derrotismo.html ,
Operación pánico diestro que puede leerse aquí
http://aminomelovasacontar.blogspot.com/2009/10/operacion-panico-diestro.html o en
El lenguaje y la propaganda política que puede leerse aquí:
http://aminomelovasacontar.blogspot.com/2009/10/el-lenguaje-y-la-propaganda-politica.html
[3] La relación entre poder financiero y medios de comunicación ha sido explicada en el artículo “El principio republicano de la periodicidad de los mandatos” que puede leerse aquí: http://aminomelovasacontar.blogspot.com/search?updated-min=2010-01-01T00%3A00%3A00-08%3A00&updated-max=2011-01-01T00%3A00%3A00-08%3A00&max-results=2
[4] En lo mediático fue Mirta Legrand en su programa la que repitió semejante infamia. Se trata del personaje nefasto que trabaja en el canal America TV de propiedad del filántropo colombiano y que, según el diario perfil informó en julio del corriente año, dado su neto perfil antikirchnerista pasaría a Canal 13 del grupo Clarín.
http://www.perfil.com/contenidos/2010/07/30/noticia_0022.html
[5] Edward Glover. Psicología del miedo y el coraje. Ed. Pleyade. Pág. 53.
[6] Frade Francisco Merino: La Guerra Psicológica. Ed. Pleamar. Pág. 104.
[7] Frade. Op cit. Pág. 104.
[8] Frade. Op cit. Pág. 104
[9] Frade. Op cit. Pág. 104
[10] Teoría y práctica de la propaganda contemporánea. Cesar Hidalgo Calvo. Pág. 178.
[11] http://argentina.indymedia.org/news/2004/09/220887.php
[12] Frade. Op. Cit . pág. 105

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